Ayer lunes 21, en el Foro Indígena de las Naciones Unidas (VII Período), el presidente de Bolivia Don Evo Morales Ayma expuso una síntesis de su ideario humanista y ecologista bajo la forma de recomendaciones que fueron calificadas por la prensa como “10 mandamientos para salvar al mundo, la vida y la humanidad”. El encuentro en Nueva York se está realizando en ocasión del primer aniversario de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Este hombre transparente, que ha declarado que su gobierno renuncia a la guerra como medio de solución de conflictos internacionales y ha impulsado la inclusión de ese principio humanista en la Constitución de Bolivia, como así también una decidida aproximación a la Declaración de derechos Humanos de 1948, ha hecho declaraciones contundes. Con la claridad casi ingenua que lo caracteriza ha expresado que no hay muchas opciones para la humanidad. Desde su perspectiva solo hay dos: o se opta por la recuperación de la forma de vida en paz y en armonía con la madre tierra; o se sigue “el camino del capitalismo y la muerte.”
Morales Ayma, primer presidente indígena de Bolivia, fue recibido con una ovación, pues nunca antes un jefe de estado había participado en el foro indígena. También fue aplaudido en varias partes del discurso donde expuso sus prescripciones.
El primer mandamiento. El jefe de estado propuso acabar con la explotación del ser humano y con las guerras. “Si se quiere salvar al planeta Tierra, la vida y la humanidad, estamos en la obligación de acabar con el sistema capitalista, si no será imposible pensar que habrá igualdad y justicia en este planeta Tierra.”
Además pidió que el norte pague la deuda ecológica en vez de que el sur pague su deuda externa.
Segundo: Renunciar a la guerra, porque “en las guerras no ganan los pueblos, sólo ganan los imperios; en las guerras no ganan las naciones sino las transnacionales. Las guerras benefician a pequeñas familias y no a los pueblos.” Por eso, pidió que los millones de dólares que se gastan en guerras sean utilizados en el cuidado del medio ambiente.
Tercero: Un mundo sin imperialismo ni colonialismo. Son importantes las relaciones bilaterales y multilaterales porque “somos de la cultura del diálogo y de la convivencia social, pero esas relaciones no deben ser de sometimiento de un país a otro”. Recomendó, además, tomar en cuenta las grandes asimetrías entre las familias, países y continentes y la construcción de un mundo “multipolar”. Puso como ejemplo de las desigualdades a la propia ONU donde hay miembros vitalicios y propuso la formación de la Unión de Naciones Originarias (UNO).
Cuarto: “El agua es un derecho humano y de todos los seres vivientes de este planeta. El agua es la vida, por lo que no es posible que haya políticas que permitan privatizar el agua”. En ese marco el Presidente de la República de Bolivia propuso una convención internacional del agua para proteger las fuentes de ese recurso hídrico y que se garantice como un derecho humano para evitar su privatización.
Quinto: Expuso su adhesión al desarrollo de energías limpias y amigables como la eólica, la hidroeléctrica, la solar o la geotérmica que son buenas alternativas. “En 100 años habremos acabando con la energía fósil que ha sido creada en millones de años. Debemos evitar que se promuevan los bio-combustibles que ponen en peligro la seguridad alimentaria” de la gente.
Sexto: Respeto a la madre Tierra, que no puede ser considerada una mercancía. Se debe ver cómo “influir desde el movimiento indígena a otros sectores sociales, urbanos y rurales para que entiendan que la tierra es nuestra madre”.
Séptimo: Los servicios básicos, como el agua, luz, educación, salud, comunicación y transportes “deben ser considerados un derecho humano; no pueden ser considerados negocio privado, sino un servicio público”.
Octavo: Acabar con la sociedad del excesivo consumo y dar prioridad a lo necesario; es decir, “acabar con el consumismo, el derroche y el lujo”. “Millones mueren de hambre cada año, mientras millones de dólares se gastan para combatir la obesidad del otro polo de la sociedad”.
Noveno: “Promover la diversidad de las culturas y economías. Aunque el movimiento indígena siempre ha sido excluido está apostando a la unidad en la diversidad”. El Estado plural es el ideal.
Décimo: No es ninguna novedad el vivir bien. “Solo se trata de recuperar la vivencia de nuestros antepasados para vivir bien, que no es vivir mejor a costa del otro. Debemos construir un socialismo comunitario y en armonía con la madre Tierra. Aquí explicó que “la humanidad puede seguir dos caminos”, el del capitalismo que “significa muerte” o el de los pueblos indígenas.
Evo Morales Ayma recordó que la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobado en la ONU fue convertida en ley en la República de Bolivia e invitó a los demás países a seguir esa misma actitud.
[…] Para más información con más contexto ver luisammann.com.ar […]