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  • May, 08

La hora del diálogo

El plebiscito del domingo 4 de mayo significa un momento clave en la historia reciente de Bolivia y lo que se haga a partir de ahora será relevante para el futuro de esa nación y tendrá repercusión en Latinoamérica. Pugnaron los grupos de poder que se oponen al gobierno central -que les ha tocado el bolsillo y sus privilegios- y el gobierno del presidente Evo Morales.
Los primeros apoyaron la Campaña por el Si a la autonomía departamental mientras que el gobierno y las organizaciones sociales presentaron como opción la Abstención y el voto por el No.
El resultado, en porcentajes es elocuente y dice más que lo que muestran los números: la abstención fue del 39 % de la población total habilitada en el padrón electoral de Santa Cruz, el 9% votó por el “no” y un 2% fue a anular su voto o a votar en blanco. El total de repudio es del 50 por ciento. O bien: el total de la aprobación es del 50%. Estos son resultados finales que se sospechan manipulados a favor del Sí, ya que las primeras cifras eran mayores para el No. Las cifras de abstención son incontrastables.
Los partidarios del “sí” dicen contar a su favor 773 votos sobre un total de 936.163, pero el aparato mediático que tuvieron y tienen a su servicio exhibe un triunfo arrasador sobre la base de mostrar sólo los votos positivos y no considerar la abstención, que era una alternativa válida. Dejando de lado que la citación al plebiscito ya era inválida y, por tanto, su resultado, esta elección muestra una división muy pronunciada en la sociedad de esa zona, donde residen los sectores económicamente más poderosos del país.
No hay motivo para hacer gala de un triunfo ni para afligirse por una derrota, pero el objetivo imperial de dividir a la población está logrado en ese lugar y van a intentarlo en otros (Tarija, Pando, Beni) de similar composición social.
Todos los lugares citados son departamentos donde la discriminación y el menoscabo de las personas que no son descendientes de españoles o mestizos y, en coincidencia con siglos de explotación, son pobres además, está deliberadamente instalada. Los ricos y discriminadores son los que quieren salirse de Bolivia, o seguir dentro pero manejando su departamento -tal es el alcance de la autonomía- como una “República al margen del gobierno nacional” que preside Evo Morales.
Para mantener sus privilegios sociales y económicos y el sistema de esclavitud (ver videos en este blog) los patrones de Santa Cruz (Comité Cívico) han armado a sus jóvenes en la Unión Juvenil Cruceñista, una banda que apalea y mata sin límite alguno. Estos jóvenes violentos, futuros herederos de las fortunas que sus padres hicieron con la violencia, han sembrado el miedo durante años. Pero esta situación empieza a revertirse.
Por una parte, el pueblo parece estar perdiendo el miedo y ha comenzado a enfrentar a los violentos. En estas elecciones, que trataron de mostrarse como tranquilas, hubo desmanes, muertos, heridos, detenidos y disturbios en áreas rurales y urbanas donde la gente no quería votar. Casi todas las víctimas fueron del lado que no quiere la separación y apoya al gobierno central. Los esfuerzos de los violentos por involucrar a sus agredidos en una respuesta de igual signo han fracasado hasta ahora, pero no hay quien garantice que esto vaya a mantenerse. El derecho a la vida es un derecho elemental y la gente tendrá que hacerlo valer si la amenaza lo amerita. “El límite para la no-violencia es la propia vida” –escuchamos decir a un joven guaraní.
La división de Santa Cruz muestra las dos caras de la sociedad: la oligarquía con sus aliados por conveniencia y el pueblo que ha empezado a caminar en apoyo de su gobierno, un gobierno que cumple las promesas electorales por las cuales fue elegido. En este momento la mitad de la población está sometida en el oriente cruceño y va a ser difícil la convivencia. Pero esta partición en mitades obliga a la reflexión. Más allá de la mayoría que apoya al gobierno en el resto del país, es necesario abrir un diálogo y buscar salidas democráticas a todos los conflictos que puedan sustentarse. Está en juego la convergencia de la diversidad regional, cultural, racial, social, que tanto puede dividir como sumar en el marco de la unidad nacional.

1 Comentario

  1. […] Del blog de luis ammann una artículo sobre los resultados del referéndum y la necesidad de diálogo. […]

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