Alan García, un presidente que negoció sus principios para acceder por segunda vez a ese cargo, ahora “está negociando la soberanía de Perú”. Así lo afirman los humanistas peruanos, basados en una información que indica que “la instalación de la base militar estadounidense es a cambio del TLC (Tratado de Libre Comercio)” entre ambos países. ¡Como si el TLC fuera conveniente para los peruanos!
Para mayor injuria, la forma racista en que Alan García se ha referido a Evo Morales aumenta a favor de éste la diferencia en estatura moral que hay entre ambos mandatarios. Citando al rey de España, en su célebre discurso de cinco palabras -único de su autoría- dirigido a Hugo Chávez, García intenta callar a Morales y lo hace de un modo que pretende ser intimidante. Más allá de lo patético que resulta este aspirante a títere de Washington, sus acciones son un peligro real para la paz en la región.
El respaldo humanista a Evo Morales es unánime en el planeta pero se destaca el respaldo peruano, que agradece al presidente de Bolivia “el alerta sobre el tema”. “Si en la terraza da la casa de al lado instalan ametralladoras que apuntan en todas las direcciones -explican los humanistas peruanos- no es un “asunto interno”, ya que nos pone en peligro a todos.”
El nuevo negocio de Alan García: bases militares que perjudican a la región a cambio de un Tratado de Libre Comercio que descalabrará la economía de Perú, es un ejemplo paradigmático de cómo actúa un lacayo profesional.
Por suerte, los procesos que surgen desde los pueblos no se pueden detener por la acción de dirigentes comprados. Más allá de los personajes que ponen trabas y dificultades, América del Sur avanza hacia su integración.
Hay un vídeo de tres minutos que recomendamos. Es de Tomás Hirsch, el vocero del humanismo para América Latina y está en dos versiones
y otro en MPG2 de alta resolución que puede llevarse a la televisión.
