Piedad Córdoba es una senadora colombiana, congresista del Partido Liberal, el mismo del Presidente Uribe, pero en el ala izquierda y enfrentada a él. Es, junto al presidente venezolano Hugo Chávez, promotora del canje humanitario de prisioneros. La semana pasada estuvo en Argentina para participar del Congreso de Mujeres en Neuquén y desarrolló diversas actividades en Buenos Aires, entre las cuales, una visita a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

En la sede  nacional de la central obrera se reunió con miembros de la Mesa Nacional encabezados por Hugo Yasky, Juan Carlos Giuliani y Daniel Barragán. “Bienvenida a la casa de los trabajadores de la República Argentina. Nos une una lucha en común y una frondosa relación de amistad y colaboración con la CUT de Colombia. Estamos con cuerpo y alma en esta lucha con ustedes”, le expresó Yasky.

Mariano Vázquez, en el boletín del CTA del 26 de agosto, escribe que Piedad  “vertió crudos testimonios sobre la estrategia neoliberal en Colombia” y “dio un pormenorizado informe sobre la violencia en ese país, el flagelo del paramilitarismo, el avance de la derecha, la política guerrera del gobierno de Álvaro Uribe y la necesidad de que los sectores progresistas de la región se unan.”

Extractamos un párrafo de la nota: “El gobierno de Colombia está exportando el know-how (método de manual) del paramilitarismo y eso es muy peligroso”, sentencia Piedad Córdoba.

“Fuimos muchas veces a México para decirles que se les estaba metiendo el narcotráfico y el paramilitarismo. Hoy están en Guayaquil y en Esmeraldas, en Ecuador. En Quito detuvieron a paramilitares que supuestamente iban a matar al presidente, se apoderaron de todas las playas, se fueron a la sierra boliviana en Santa Cruz, están apoderados de Caracas, entran por el norte que es Tachira, entran por la guajira que es Maracaibo, entonces el peligro no es cualquier pendejada. Esto es una cruzada internacional y tienen reductos en varios países y las tareas las hacen grupos paramilitares organizados pagados por los empresarios”.

Las consecuencias no quedaron afuera de su imputación: “Con el impacto del conflicto tenemos 4 millones de desplazados, de los cuales 3 millones son mujeres”, precisó la congresista. Y emplazó: “Exigimos ya una solución al conflicto colombiano por la vía política y una exigencia ya del acuerdo humanitario. Hay que empezar a taponar esta guerra de larga intensidad cuyo único objetivo es que, primero, nadie sepa en Colombia que la responsabilidad no es de las FARC y, segundo, porque hay una estrategia para conflictuar toda la región”.

De esa estrategia hay evidencias que hemos consignado en diversas notas al tocar temas relativos a Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Venezuela y al conflicto creado por  los empresarios rurales al gobierno de  Argentina. Seguiremos  la trama.
 

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