Parte III de V – Hasta donde llegará la crisis Por Guillermo Sullings –La primera y segunda parte de esta nota se publicó los días 20 y 21.
“Es muy difícil saber cuando se tocará fondo. En primer lugar porque aún no se sabe bien hasta donde llegó la contaminación con instrumentos financieros respaldados con las “hipotecas basura”, dada la complejidad de tales instrumentos. En segundo lugar porque además del problema financiero original, aparece el factor sicológico de la desconfianza de los ahorristas, mucho más difícil de mensurar y prevenir, y que seguirá provocando corridas. En tercer lugar porque en la medida que este problema financiero profundice su repercusión en la economía real, básicamente a través de la restricción crediticia para la inversión y el consumo, y a través de la pérdida de capacidad de gasto de la población, se irá acentuando la espiral recesiva. En cuarto lugar, porque la interdependencia entre las economías del mundo con la de EEUU, abren un abanico de múltiples consecuencias que se irán retroalimentando.”
“La economía de EEUU representa el 25 % de la economía mundial, y es sumamente interdependiente con China, Japón y Europa, con lo que tenemos más del 50 % de la economía mundial afectado directamente por la crisis. Por lo tanto prácticamente ningún país estará aislado de las consecuencias, aunque sea indirectamente y en diferentes grados. Una recesión en EEUU implica una fuerte disminución en el consumo del principal comprador de productos fabricados en China y Japón. Y una desaceleración en la economía china como consecuencia de ello, implicaría menos importaciones de materias primas por parte de ese país al resto del mundo. A su vez la desconfianza hacia las inversiones de riesgo afectará el flujo de inversiones en los denominados países emergentes. Pero en qué profundidad y por cuanto tiempo se dará eso, imposible anticiparlo.”
“El gobierno de EEUU, contradiciendo sus propios “principios” de ortodoxia liberal, de dejar que los mercados se autorregulen y quiebren los que tengan que quebrar, está apelando a recursos heterodoxos, inyectando cientos de miles de millones de dólares en el barril sin fondo de la crisis financiera. Si lo sigue haciendo, posiblemente evitará el Apocalipsis de un nuevo crack mayor al de 1929, pero a costa de llevar su endeudamiento como nación a límites inmanejables. Pero más allá de la poca o mucha espectacularidad que tenga la caída, lo seguro es una recesión y un debilitamiento prolongado en la mayor economía del mundo.”




