Archivo de octubre de 2008
El 17 de octubre, hace cuatro días, los presidentes de Bolivia, Don Evo Morales Ayma, y de Chile, la señora Michelle Bachelet Jería, colocaron la piedra basal de lo que será la sede del Parlamento de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en San Benito, una localidad próxima la ciudad de Cochabamba.
Allí se construirá un complejo con distintas construcciones. Habrá salas de reuniones, de conferencias, oficinas administrativas, un área deportiva con un pequeño coliseo y una piscina cubierta y, ente otras cosas, un salón para eventos internacionales donde tratar asuntos políticos, sociales, económicos y culturales.
“Estamos hablando de un gran ciudadela”, dijo el presidente Morales. Además de las instalaciones comunes, cada país tendrá dos hectáreas de un total de 300 que tiene el predio. Para tener un punto de comparación, será similar al Parlamento europeo.
Por su parte, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, destacó el trabajo de su colega boliviano y dijo que “la integración del bloque regional se concreta y se profundiza”.
El 17 ha sido un día importante para los pueblos de nuestra América, porque esa primera piedra para la sede del Parlamento de la UNASUR es un paso más hacia la construcción de un nuevo tipo de sociedad, incluyente y solidaria.
Fue muy significativo que los presidentes de Bolivia y Chile, dos países que han tenido un pasado de desencuentros y guerras y que mantienen una diferencia por la salida al mar de Bolivia, hayan sido los encargados de poner la piedra fundamental de un lugar donde se debatirán los destinos de la región. Un proyecto mayor ha unido a estos pueblos.
En el acto realizado en San Benito, sede del naciente Parlamento, los humanistas bolivianos entregaron a cada parlamentario presente y al presidente Morales, una propuesta hecha desde el Foro Humanista Latinoamericano.
Sintéticamente, la propuesta es que la Constitución de UNASUR se haga en base a la Constitución de Bolivia, ya que ésta expresa claramente el sentir humanista, solidario y no violento de nuestros pueblos, en particular, en lo que hace a la renuncia a las guerras, a la prohibición de instalar bases militares extranjeras y al derecho para todos los habitantes a una cultura de paz.
Yehude Simon y su Partido NO pertenecen a la organización mundial humanista
El 17 de octubre, con la firma de Tomás Hirsch vocero del Movimiento Humanista para Latinoamérica y de Javier Zorrilla, vocero en Perú, la organización mundial inspirada en el pensamiento de Mario Rodríguez Cobos, Silo, aclara su relación con una organización homónima que actúa en ese país.
No es la primera vez, ni será la última -en México lo intenta ahora mismo la derecha- que los aventureros de la política intentan apropiarse de la denominación humanista para ocultar y presentar como nuevas sus viejas excrecencias ideológicas.
La posibilidad de información que brinda Internet es tergiversada por quienes -sin ningún pudor o vergüenza- ingresan a las páginas del humanismo y copian todo o parte de su ideario y lo presentan como propio.
Por cierto, al poco tiempo, las acciones de los falsos humanistas no corresponden con las ideas y aparecen las contradicciones que descalifican a sus protagonistas pero también echan sombra sobre el nombre.
En esta semana hubo declaraciones y noticias en las que se menciona al partido Movimiento Humanista vinculado a Yehude Simon, un político presuntamente de izquierda que ahora integra el gabinete de Alan García en Perú. Ese señor y su partido no pertenecen -reiteramos: no pertenecen- a la organización mundial humanista ni su partido forma parte de la Internacional de Partidos Humanistas.
El comunicado del Movimiento Humanista precisa, además, que “el Movimiento Humanista es una organización mundial cuyo ideario se basa en el Humanismo Universalista que considera al ser humano como valor central, propicia la igualdad de oportunidades para todos, reconoce la diversidad oponiéndose a toda discriminación, auspicia la libertad de pensamiento y lucha contra toda forma de violencia física, económica, racial, religiosa y sicológica. Promueve un estilo de vida que se expresa en la frase: “¡ trata a los demás como quieres que te traten!
“Los humanistas universalistas somos internacionalistas y aspiramos a una nación humana universal. No deseamos un mundo uniforme sino múltiple en las etnias, las regiones y las autonomías, en las ideas y creencias, en el trabajo y la economía, en la creatividad. No queremos un Estado centralizado, ni un Paraestado de instituciones financieras y corporaciones que lo reemplace. Abogamos por una democracia real, informada, directa y participativa en la que los ciudadanos y los pueblos puedan planificar su desarrollo humano y decidir sobre los asuntos que atañen a su interés vital.
“El Sr. Yehude Simon ha condescendido con la violencia en su pasado y ahora sustenta un gobierno que ha renegado de su dirección anti-imperialista y latinoamericanista. Hacemos este deslinde por la confusión que puede generar esta homonimia. Y también porque no podemos permitir como colectivo nacional e internacional que se nos achaque las decisiones y acciones que tome el Sr. Simon en su calidad de primer ministro del gobierno aprista y como líder del Partido Movimiento Humanista Peruano, que es eso, un partido y no un movimiento social generador de organización y transformaciones personales y sociales en todos los ámbitos de la vida humana. “ Tomás Hirsch y Javier Zorrilla.
Hemos escrito alguna vez que la propiedad de la tierra es, acaso, la más discutible de las propiedades. La tierra es un bien común a todos los seres humanos. Los “derechos” adquiridos sobre ella por algunos particulares no fueron resultado del trabajo o el esfuerzo genuino sino que resultaron de apropiaciones forzosas, o se obtuvieron por la “gracia” de quienes detentaban el poder. La mayoría de las veces se desplazaron a los pueblos que las habitaban, aniquilando sin piedad a las poblaciones. Un delito que modernamente se denomina Genocidio y que muchas veces se hizo en nombre de la “civilización”. Se sigue procediendo de esa forma.
De ese modo, a fuerza de sangre, crueldad y favoritismo los poderosos (reyes, emperadores, señores feudales, gobiernos) adjudicaron las tierras a la clase social a la que servían y consolidaron el poder de los primeros terratenientes. Esto ocurrió en todo el mundo pero vamos a referirnos al caso de Argentina.
En estos días se ha publicado el libro “Memorias del Futuro”, un estudio sobre los procesos políticos en Latinoamérica desde 1950 al 2008, un trabajo de Javier Tolcachier que presenta Virtual Ediciones.
En ese texto, que es un ameno relato histórico sobre la base de la información que socializa Internet, en el capítulo dedicado a la Argentina encontramos una referencia a la Campaña del Desierto comandada por el general Julio A. Roca. Esa empresa militar, que comenzó en 1878 y concluyó en 1879, fue una formidable quita de tierras a los pueblos originarios por parte del “hombre civilizado” y el primer delito de lesa humanidad perpetrado por el poder en la Argentina.
Tolcachier transcribe (citamos) “un párrafo del informe de la “Comisión Científica” que acompañó al ejercito en aquella oportunidad, cuya elocuencia no admite demasiadas interpretaciones:
“Se trataba de conquistar un área de 15.000 leguas cuadradas ocupadas cuando menos por unas 15.000 almas, pues pasa de 14.000 el número de muertos y prisioneros que ha reportado la campaña. Se trataba de conquistarlas en el sentido más lato de la expresión. No era cuestión de recorrerlas y de dominar con gran aparato, pero transitoriamente, como la había hecho la expedición del Gral. Pacheco al Neuquén, el espacio que pisaban los cascos de los caballos del ejército y el círculo donde alcanzaban las balas de sus fusibles. Era necesario conquistar real y eficazmente esas 15.000 leguas, limpiarlas de indios de un modo tan absoluto, tan incuestionable, que la más asustadiza de las asustadizas cosas del mundo, el capital destinado a vivificar las empresas de ganadería y agricultura, tuviera él mismo que tributar homenaje a la evidencia, que no experimentase recelo en lanzarse sobre las huellas del ejército expedicionario y sellar la toma de posesión por el hombre civilizado de tan dilatadas comarcas”.
Continúa explicando Tolcachier: “así se señalaba, sin la más mínima aprensión, que había que garantizar al “asustadizo capital” la tranquilidad de apoderarse de aquellas gigantescas tierras. Todo esto había sido ya previamente acordado con los principales hacendados que habían fundado en 1868 la Sociedad Rural Argentina. Estos habían suscripto bonos preadjudicándose la tierra. Se calcula que más de cuarenta millones de hectáreas fueron repartidas o vendidas a muy bajos costos a dichos productores y a capitales ingleses y franceses. Hasta se canceló la deuda con la soldadesca con tierras, pero éstos, necesitados de efectivo, vendieron todo a los terratenientes locales. Así se cimentó el latifundio agropecuario argentino…”
Cada país de Latinoamérica tiene su capítulo en “Memorias…” este cuadro de situación de nuestra América. Se consideran, en general, los acontecimientos que tuvieron lugar en los últimos 60 o 70 años, es decir, los que son contemporáneos.
Es un texto de consulta rápida que nos da una visión panorámica de cada país y del contrastante conjunto latinoamericano. El relato es ameno y resulta imprescindible para quienes trabajan en una región que está en proceso de integración.
En La Esperanza, Intibucá, Honduras, del 3 al 6 de octubre de 2008 se realizó el II Encuentro Hemisférico Frente a la Militarización al que acudieron delegados de 175 organizaciones de 27 países y hermanas y hermanos de los Pueblos Originarios de Indoamérica: Mapuches, Aymaras, Mayas, Lencas, Garífunas, Chorotegas, Emberá katíos del Altosinú, entre otros.
El día 7 de octubre publicamos “Militarismo & Armamentismo” donde nos referimos al evento e incluimos un enlace a las páginas Web que informan de modo más completo. Ahora sólo agregamos las exigencias y a la vez las metas del encuentro que se sintetizan en la idea fuerza: “¡Para callar las armas, hablemos los pueblos!”.
“1) El cierre definitivo de todas las bases militares de cualquier nación extranjera en América Latina y el Caribe, y la prohibición a los traslados o aperturas de nuevas bases en nuestro continente;
2) La cancelación inmediata de la IV Flota que vulnera la soberanía de los pueblos;
3) El retiro inmediato de la Minustah en Haití y su reemplazo por delegaciones de solidaridad, cooperación técnica, reconstrucción, así como la cancelación de la deuda externa ilegítima que lo ahoga;
4) La cancelación de proyectos de infraestructura y megaproyectos que violan el pleno derecho de la población latinoamericana, indoamericana y caribeña a sus territorios y recursos ancestrales;
5) El fin del Plan Colombia y la Iniciativa Mérida que profundizan la injerencia militar norteamericana y contribuyen a la militarización de nuestros países;
6) La derogación de todas las leyes antiterroristas que atentan contra los pueblos y criminalizan la lucha social;
7) El pleno respeto de los derechos de las mujeres y el fin inmediato de la violencia sexual, la prostitución y la trata de mujeres donde están ubicadas las bases militares y las zonas de conflicto;
El retiro de tropas norteamericanas y todo intento de militarización de la Triple Frontera, y respeto a los territorios y soberanías de los pueblos del sur.
9) El reemplazo del modelo militarizado de “guerra contra el narcotráfico” con medidas de participación ciudadana, salud comunitaria, etcétera;
10) El pleno respeto de los derechos de los migrantes y la cancelación del “muro de la vergüenza” en la frontera EEUU-México;
11) El respeto a nuestro derecho a tener, manejar y operar nuestros propios medios de comunicación; hacemos un llamado al fortalecimiento y a la creación de redes de medios propios, indígenas, populares, comunitarios y alternativos, así como a recuperar espacios públicos para la comunicación directa;
12) Acceso a la información inmediata y precisa sobre cuánto del presupuesto nacional se dedica a financiar la militarización, para poder “desarmar” dichos presupuestos y exigir que los recursos se utilicen para el bienestar de toda la población;
13) El levantamiento del bloqueo a Cuba sobre todo en este momento en que sufre, junto a los hermanos y hermanas de Haití, las consecuencias de los huracanes Gustav e Ike;
14) El fin de la violencia secesionista y la intervención del gobierno de los Estados Unidos en Bolivia.”
Los participantes del II Encuentro contra la Militarización han realizado un trabajo minucioso que puede consultase en las páginas http://encuentro.desmilitarizacion.info y
www.antimilitarizacion.blogspot.com
Los jóvenes son las víctimas de los errores y de la mala fe de las generaciones precedentes. Los gerontes incapaces de crear condiciones para su realización las fuerzan a incorporarse a un sistema destructivo. Es una realidad que afecta sobre todo a los países donde la pirámide generacional tiene una gran base, como Latinoamérica, África o Asia. Pero hay señales alentadoras de que están abriendo un futuro con sus propias manos.
Es el caso de “Quinto Mandamiento”, un colectivo de jóvenes que ha empezado a actuar en una ciudad de ubicación geoestratégica en Colombia: Barrancabermeja, la “capital” del Magdalena Medio. La rodea una zona donde hay petróleo y minería y se desarrollan proyectos como la palma africana, el caucho y el cacao. Eso, hablando de emprendimientos lícitos. Los ilícitos, grandes áreas con cultivos de coca, son también muy rentables.
Esa conjunción de factores convierte a la región en un escenario de disputa entre “las mafias narcotraficantes, los terratenientes, los grandes capitales nacionales y las multinacionales que se apoderan de las tierras sembrando terror y muerte con la acción de los grupos paramilitares”. La descripción, que forma parte de un Manifiesto del cual extraemos algunas ideas, se completa señalando que, a lo anterior, hay que sumar la “presencia insurgente (guerrilla) y un fuerte accionar militar tanto en los sectores rurales como en los cascos urbanos de los diferentes municipios.”
“En este contexto -explican- los jóvenes se ven afectados por los diferentes ejércitos, tanto Estatales como ilegales, quienes los convierten en blanco de sus acciones militares o los introducen en la guerra”. Lo hacen “mediante el reclutamiento forzoso o seduciendo con la falsa ilusión de que solucionarán sus problemas económicos empuñando las armas” en un bando o en otro.
Es una ilusión similar a la que presenta la muy difundida serie televisiva “Sin tetas no hay paraíso”. Allí se argumenta que hay una salida económica para las jovencitas dotadas de senos grandes, mediante la prostitución en el círculo de los traficantes de narcóticos.
Frente a ese cuadro de situación “un grupo de jóvenes con sueños, con esperanzas, con la certeza de que las ideas son mas fuertes que las armas… enarbolan una consigna que es un grito: no queremos ser parte de esta guerra absurda”.
Quinto Mandamiento tiene una posición antimilitarista y no- violenta y aspiran a ser parte de la solución. Por eso proclaman “Queremos la vida que el arte irradia, el color vivo del folclor, el alegre movimiento de la danza y la fraternidad del abrazo hermano”.
En este pronunciamiento hay lugar, también, para un llamado a los medios de comunicación a que cumplan responsablemente con su deber de imparcialidad y dejen de culpabilizar a los jóvenes por el sólo hecho de serlo.
“Rechazamos todo atentado contra la vida, contra la dignidad humana, contra las iniciativas de paz -expresan con firmeza- y hacemos un llamado a la solidaridad de la comunidad nacional e internacional con los jóvenes de Barrancabermeja que son blanco de la acción criminal de estos grupos irracionales”.
El documento del colectivo de jóvenes colombianos “Quinto Mandamiento de Barrancabermeja” concluye exigiendo que se respete su “derecho a expresarse y a construir nación con el arte, la cultura, el simbolismo. Exigimos que se respete nuestra orientación sexual, nuestra opción cultural, nuestra forma de vestir, caminar, hablar, bailar, cantar, nuestra forma de vivir. Exigimos nuestra libertad”.
Habitualmente Nélida me ayuda leyendo el escrito que voy a subir al blog y me da su punto de vista, que siempre considero. Hoy no va a ser así porque quiero que este escrito sea una sorpresa para ella.
La conocí en la militancia política universitaria en los años 60, cuando aún nos parecíamos más a niños que a adultos. Ella tenía 21 y yo 23 la noche que salimos por primera vez un 13 de octubre de 1966. Para recordarlo, lo asocié con el cumple de John Lennon y no lo he olvidado nunca. Han pasado 42 años y la amo y la valoro cada día más.
Podría no entrar en cuestiones personales pero me parece que la gracia de escribir en un blog, al contrario de las columnas sobre temas específicos es, precisamente, que hay lugar para compartir sentimientos y sucesos cotidianos. Eso quiero hacer hoy con ustedes,
A partir de nuestro encuentro ese 13 de octubre no nos hemos separado y hemos mantenido una distancia respetuosa del espacio necesario para el desarrollo del otro. En estos primeros 42 años estudiamos, trabajamos y militamos juntos en la difusión del Nuevo Humanismo. Hoy cruzamos esa línea y reafrimamos que vamos a seguir haciendo cosas que son una continuidad, en otra escala, del mismo sentido de vida: el humanismo como un medio de superación personal y de cambio social.
La misma consideración que tenemos el uno con el otro, la hemos tenido con Alberto, nuestro hijo, al que amamos y se desarrolla sana y libremente.
Esta relación no ha sido un regalo. Advertimos temprano que no hay modelos vigentes pero que esa orfandad era una ventaja porque cada pareja puede crear o armar el propio, someterlo a la gran prueba del tiempo, hacer correcciones, ensayar modalidades, miradas, apelaciones.
42 años son un lapso como para hacer un balance y ver que este aniversario no es resultado de un esfuerzo; en realidad, no nos propusimos una relación eterna ni nos movimos en esa dirección. Trazamos planes juntos pero no uno en función del otro. No creímos que “lo absoluto” fuera una categoría aplicable a las relaciones humanas.
Entendimos sí que reafirmar conceptos, diluir tensiones, mirar por primera vez al otro, sin juicios ni expectativas, son ocupaciones que alimentan el espíritu y fortalecen.
Tratamos de ser conscientes de que uno puede comprometerse pero no exigirle compromiso al otro. En rigor, nada es exigible en una pareja ni en otra relación humana.
Intentamos una relación entre individuos independientes, colaboramos recíprocamente y, por “querernos libres”, respetamos la libertad del otro. Esto ha generado entre nosotros vínculos afectivos que tratan de no ser posesivos.
Mal que les pese a los poetas, el amor no se parece en nada a la muerte. Esta es sólo una transición mientras que el amor es vida que se inventa a sí misma cada día. Se aprende a amar porque se aprende a valorar al amado y no por necesitarlo.
El proceso de una pareja -construcción intencional si las hay- confirma esas posibilidades. Teniendo un proyecto común parece que solo se necesita la capacidad de diluir las situaciones conflictivas y la de estar abierto al amor para construir una pareja perdurable.
Estas reflexiones, que surgieron a medida que escribía, son sólo un modo de entender lo que nos ha pasado y lo que hemos hecho para llegar al aniversario 42. Lo comparto, aunque siento pudor, porque creo que hay que manifestarse cuando se está agradecido a la vida por tanto amor.
