La noticia comenzó a circular hoy, día 9, y recorrió el mundo en horas. “El presidente de Bolivia, Evo Morales, se declaró este jueves en huelga de hambre en compañía de dirigentes sindicales y sociales, en protesta por la tardanza del Congreso en aprobar una ley electoral” señala un cable de ABI.

El respeto por la democracia evidenciado por Evo Morales, García Lineras y los funcionarios del gobierno de Bolivia, son ejemplares. Frente a una oposición que mató policías y civiles, masacrando a campesinos leales al gobierno en Pando, las cabezas del gobierno se sometieron a un plebiscito revocatorio donde fueron ratificados superando los votos con los que fueron elegidos.

Más adelante sometieron a la consideración del pueblo la aprobación de la Nueva Constitución aprobada por los constituyentes. Fue otro triunfo con amplia mayoría: 63 por ciento de los votos.

Ahora el Congreso debe legislar la implementación de la nueva ley electoral y el senado, donde la oposición al gobierno es mayoría, busca dilaciones absurdas poniendo en riesgo las elecciones generales que están previstas para diciembre. Se oponen a la representación de los pueblos originarios, descalifican el padrón que ellos mismos han venido utilizando y se oponen al voto de los bolivianos en el exterior.

Por eso, el presidente de Bolivia, Evo Morales ha declarado: “Frente a la negligencia de un grupo de parlamentarios neoliberales estamos obligados a asumir esta medida” dijo Morales refiriéndose al ayuno voluntario. En otro momento de su discurso hoy en el Palacio Quemado explicó: “Que se apruebe la nueva ley es el pedido clamoroso de nuestros hermanos campesinos y trabajadores”.

Repasemos la situación de acuerdo a la visión del Senador Gastón Cornejo Bascopé, quien puntualiza:

“Primero: Bolivia es un Estado Plurinacional con 36 nacionalidades indígenas originarias. Por tanto, es imprescindible aceptar parlamentarios que los representen. Propusimos 14, número que podría rebajarse para lograr el consenso.

“Segundo: Confiabilidad del Padrón Electoral. El actual padrón es absolutamente confiable. Según expresión y análisis de la OEA y Naciones Unidas, tiene una confiabilidad de 97%. Revisar y crear otro Padrón como quiere la oposición –electro-digito-fotográfico-magnético- demorará según la Corte Nacional Electoral de 3 a 4 años. Empecinarse en eso es bloquear toda posibilidad de elecciones.

“Tercero: Los bolivianos que salen de la frontera continúan siendo ciudadanos según lo manda la nueva CPE. Por tanto, es importante legislar al respecto El suscrito efectuó un informe por minoría aprobando el proyecto que además tenía visto bueno de un sinnúmero de instituciones y ministerios. En esta instancia inicial (los bolivianos en el exterior) podrán votar pero luego debemos avanzar hacia la posibilidad de ser elegidos”.

Una comisión especial, integrada por el vicepresidente del país y legisladores, busca fórmulas para allanar las divergencias surgidas.  Mientras, sigue en pie la amenaza de violencia de grupos de derecha ultra conservadora que intentaron derrocar al gobierno. Según una denuncia dada a conocer el día 2 de abril por el  viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, están “rearticulándose para ejecutar acciones de violencia de plano similar al golpe cívico de los Prefectos que abortó en setiembre de 2008”.

La situación es preocupante porque estos grupos de derecha y los que ellos arman propician -en palabras de Farfán- “un proceso violento y peligroso para la seguridad y unidad del país”.

La situación de caos que procura crear la derecha y la actitud no violenta de Evo Morales, que recupera un arma de lucha utilizada por Ghandi, constituyen una clara división de aguas, frente a la que nadie puede estar indiferente.  Es un alerta amarillo para la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), para los países de América Latina  y para todos los ciudadanos libres del planeta. Estamos con Evo.

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