El cultivo de la Coca, una planta de uso medicinal ancestral en la zona andina, pero con la cual se elabora la cocaína, se ha comercializado para ambos fines en Bolivia y en  Perú. Esa dicotomía entre el uso legal e ilegal es motivo de crímenes y enfrentamientos donde los delincuentes prevalecen por organización y armamento.

En Bolivia, el gobierno de Evo Morales ha terminado con la mayor parte de la comercialización ilegal de Coca y los productores cocaleros son objeto de controles rigurosos para que la hierba sea destinada a la producción de fármacos, infusiones, jarabes, dulces y otros usos tradicionales.

No ocurre lo mismo en Perú. Hoy, un audio distribuido por la agencia Pulsar -que incluimos abajo-, recoge el testimonio de una mujer herida que falleció poco después pero  alcanzó a denunciar a quien ordenó su muerte.

Deodora Espinoza recibió ocho disparos a quemarropa en el comercio que atendía en su casa. Mientras era trasladada al hospital el periodista Bladimir Angulo de radio Amistad subió al vehículo que la trasladaba y la entrevistó. 

- “…Tenemos que acompañarle. ¿Por qué fue? ¿Qué pasó?” -pregunta el periodista-

- “Esto me ha hecho Rosa Obregón” contesta la herida. El periodista estaba al aire y el testimonio fue escuchado por todos los oyentes de radio Amistad.

Deodora era productora legal de Coca y, según denunció, fueron los que venden coca al narcotráfico quienes la mataron. La dirigente aseguró más tarde que pudo reconocer a sus agresores, quienes serían “cocaleros del caserío Alto Unión, de la facción dirigida por Rosa Obregón”.

La denunciada Rosa Obregón es dirigente de la Central Nacional Cocalera (CENACOP).

Espinoza perdió la vida en el hospital poco después de esas declaraciones. La mató la ilegalidad.

Audios disponibles:

Testimonio de Deodora Espinoza en radio Amistad (CNR) – 28 seg. (226 KB)
 

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