El sábado nos entrevistaron telefónicamente de Radio La Azotea en el programa Comunicación Directa. La entrevista grabada está en el radio blog de Nación Humana (www.nacionhumana.org) pero, a pedido, hicimos una síntesis apretada de lo dicho.

Las Elecciones del 28 de junio fueron las legislativas de medio plazo, es decir, las que se hacen a dos años de iniciado un nuevo gobierno y a dos de terminar. Tienen la particularidad de no sólo renovar el cincuenta por ciento de las bancas, sino que también constituyen una suerte de apreciación, de valoración de lo hecho por el gobierno.

En ese sentido la evaluación numérica tiene dos lecturas: la referida a la distribución del electorado por fuerza política y la nueva situación en el Parlamento.

Sobre la primera parte, lo dicho por la señora Presidente en la conferencia de Prensa del lunes, nos parece lo más ajustado a la realidad. El oficialismo “ganó en la sumatoria de votos en todo el país”, aunque perdió bancas de diputados y senadores (ver “El Número es Razón” del 1 de julio). Las cifras del oficialismo están en el 31 por ciento; en segundo lugar la Coalición Cívica, más sus aliados con el 29 %; en la tercera ubicación el PRO y cuarto, el peronismo disidente. 

Las cámaras de diputados y senadores ofrecen una situación nueva en el aspecto compositivo. Sin entrar en detalles tediosos de cuántos en cada lugar, la pérdida de la mayoría legislativa por parte del gobierno crea una situación que no es mala en sí misma, aunque requiere mucha más paciencia: hay que conversar, argumentar, acordar, crear mayorías efectivas para cada medida que se discuta. Esta es la parte buena -para las instituciones- de la nueva situación.

La evaluación política es diferente. El gobierno está debilitado pero no por el resultado electoral sino por un problema de comunicación, que es a dos bandas. Uno, el que tiene hacia la población a la que beneficia y otro con los medios masivos.

El primero es inconcebible: la sociedad en general no sabe las cosas positivas que ha hecho el gobierno (ver “Comunicar Para Que se Sepa” del 30 de junio).

No se sabe, en general, lo que ha hecho la administración de Cristina Fernández de Kirchner por su pueblo y, ya sabemos, lo negativo se percibe con más fuerza que lo positivo, sobre todo si lo resalta el “periodismo”.

El otro problema son los medios de comunicación masivos. Son empresas comerciales ligadas a, o integrantes de, grupos de poder económico y el monopolio es lo que les garantiza imponer una línea editorial favorable a sus intereses. No importa que haya habido y haya libertad absoluta de prensa. Un par de alusiones -palabras- a las falsedades de algunos medios ha desgastado al gobierno en una batalla estéril, batalla que no debió dar en situación de desigualdad.

Hay que contar conque los medios van a continuar su campaña de propaganda anti gubernamental porque quieren desestabilizar al gobierno.

Entonces, como síntesis sobre los caminos a seguir: el tema de los “diputados perdidos” se soluciona con “diputados encontrados” -aquellos con los que haya coincidencias en temas puntuales-; el de la llegada a la gente, informando reiteradamente las medidas y mostrando en qué benefician al pueblo;  el tema “medios de comunicación”, con una nueva ley que limite el poder de los monopolios informativos y abra la participación a las instituciones intermedias.

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