Archivo de enero de 2010
El Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, premio Nobel de la Paz, va camino de ser un fraude monumental a la confianza pública. En rigor, no parece ser quien gobierna ese país, primera potencia militar del mundo. La actuación en Haití conmociona: ha instalado una cantidad desmesurada de efectivos militares y actúa desconociendo a la Misión de Paz de las Naciones Unidas (Minustah). Los efectivos han ocupado militarmente todos los puntos estratégicos y, en los hechos está gobernando el país con absoluto despotismo, mientras que la “asistencia humanitaria” que le sirve de pretexto es arrojada por helicópteros. Además de indigna, esta modalidad vuelve imposible un reparto organizado y da lugar a enfrentamientos entre las personas hambreadas. El domingo 17 Obama anunció que el total de efectivos que van a instalarse en la isla será de 12 mil: a esa fecha habían llegado 5500 y seguían, de modo que es posible que ya se haya completado el número anunciado.
Hoy, se supo que las tropas están controlando el interior del destruido palacio de gobierno, además del aeropuerto -desplazaron a los brasileños de este lugar- y están instaladas por toda la capital. Nadie se explica esta actitud que, lejos de colaborar, entorpece y genera reacciones en el pueblo de Haití, a la par que crea un grave problema logístico y significa un gasto que podría aplicarse a aumentar el auxilio para quienes lo necesitan. La presencia de barcos de guerra -junto a un buque hospital- alrededor de la isla ha hecho reflotar el fantasma de la invasión a Granada.
Entre las asociaciones negativas que provocan las tropas yanquis el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, evocó un recuerdo ominoso: “durante el terremoto de 1931, Nicaragua estaba ocupado por tropas invasoras norteamericanas y esos soldados se dedicaron a rematar a la gente que se encontraba atrapada en los escombros, en lugar de rescatarlas. “Asesinaron gente” -recordó Ortega- “esa fue la forma en que ellos contribuyeron a enfrentar la tragedia, porque tenían un dominio militar total en Managua”.
Los actos inhumanos provocan incredulidad -pasó con las bombas sobre Hiroshima y Nagasaky- pero cuando las circunstancias se asemejan, las dudas se acrecientan.
Respecto de la posibilidad de que los sismos -hubo otro a la mañana del miércoles- hayan sido provocados por los Estados Unidos de Norteamérica (ver: http://www.kaosenlared.net/noticia/estados-unidos-causa-terremoto-haiti-denuncia-flota-rusa ) es una hipótesis casi imposible de comprobar y las fuentes no son suficientemente confiables.
Hay que tener en cuenta que mucha “basura informativa” que circula por Internet parece ser enviada por la CIA . Esta es una posibilidad en línea con lo que prescribe “El arte de la Guerra” del autor clásico chino Sun Tzu porque tienen demasiados frentes abiertos y el miedo es un arma más que pueden utilizar en su favor. No sabemos qué hay de cierto en esto pero nos inclinamos a pensar que los militares estadounidenses están actuando desde una debilidad creciente y por eso se hacen fuertes en la mentira y el rumor de que son muy poderosos.
Lo que sí está claro es que después de amparar el golpe de estado en Honduras para preservar la base militar Soto Cano, en Palmerola, no quieren perder ni compartir con la ONU el control de Haití. Es un país muy próximo a Cuba y a Venezuela.
Los humanistas entendemos que un Estado soberano debe recurrir a Las Naciones Unidas para que exija el retiro de esas tropas y que los EE.UU. se sumen -si quieren- a un Consejo Consultivo que asesore al Presidente Preval.
Hoy, en los hechos, Haití es un país ocupado por Estados Unidos.
Por Eduardo Galeano – Esta es la segunda parte del escrito que Galeano publicara en Brecha en 1996
La tradición racista
“Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene “una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: “Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses”.
“Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: “El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.
“En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: “Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas”. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro “puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras”.
“La humillación imperdonable
“En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
“La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía”. (Continuará)
El enlace que va abajo es a una fotografía de Rafael Edwards tomada la noche del 31 de diciembre de 2009 al 1 de enero de 2010. Es hermosa en sí misma y más aún con los comentarios de Rafael. Verla es hacer la pausa que necesitamos. Gracias.
http://www.flickr.com/photos/rafa2010/4233522031/in/set-72157623114172168
Esta carta de un sobreviviente al terremoto recién llega a nuestras manos y nos apresuramos e difundirla. Es el testimonio de un humanista haitiano enviado a María José Frías.
”Maria: Gracias por todo. Ahora lo que esta pasando nos recuerda lo fuerte que estábamos cuando funcionaban las estructuras humanistas. En esto vemos lo bueno que es estructurarse. Acá recibimos muchas ayudas por doquier pero ni siquiera el gobierno tiene estructuras para hacer llegar la ayuda humanitaria a los hermanos que lo necesitan. Al ver la cara del Presidente quien también cuenta muertos y perdidas en su rango no es muy animador par nosotros. El gobierno no estaba preparado para una tragedia de esta amplitud.
”La escena en Puerto Príncipe y en Leogane es muy horrible con muertos y el olor a los muertos en la calle. Estoy tratando de comunicar con algunos camaradas pero la comunicación es difícil y hay el miedo de otras replicas de terremoto. Ayer tuvimos otras replicas que no fueron tan fuertes como el martes pasado. Afortunadamente, hoy no hay replicas, el gran problema actual es que a la comunidad internacional no les preocupa de veras hacer llegar la comida a los que lo necesiten mas, tienen al parecer otra agenda. Se peleaban los yanquis y los franceses para el control de la ayuda internacional. Los yanquis tienen el control del aeropuerto. Por otra parte, he oído de la ayuda de los amigos dominicanos que fue muy apreciada.
“Amigos Humanistas, vivimos los humanistas de Haití uno de los momentos difíciles de nuestra historia. Estoy seguro de que de la cenizas y los escombros, de los muertos que contamos por cientos miles en nuestras calles, nacerá otro país, un país mas humano donde el espíritu de solidaridad que sopla en el país durante esta prueba permanecerá en nuestra mente y que al final nos convenceremos de que lo que es importante no son los bienes materiales, los edificios, los hermosos parques, el dinero, el nacionalismo sino las eternos principios de la vida que son la solidaridad y la fe.
“Haití acaba de enseñar a la naciones del mundo que toda la gloria que cuentan sus edificios, sus lindas casas, sus bienes materiales pueden en cualquier momento ser derrumbados y entonces de no confiar en ellos. En los días venideros, un mundo más espiritual, mas humano tiene que reemplazar este mundo inhumano.
”Por favor hagan llegar sobre nosotros mucho deseo de PAZ, de FUERZA y de ALEGRIA a pesar de la calamidad y las perdidas.
Nidson AUGUSTIN, Consejo 194
Por favor, Maria haga llegar este mensaje a nuestros amigos humanista y sobre todo a nuestro amigo Petur Güdjonsson quien ha pasado mas de 10 anos trabajando en Haití
María José Frías está radicada en la isla La española -a veces en Haití, a veces en Dominicana- desde que comenzaron los grupos humanistas orientados por Petur Güdjonsson (Islandia), en los cuales se desempeñaba como apoyo del Consejo, en la década de los 90. Cada tanto regresa a Argentina por un corto período de vacaciones y retorna para continuar con sus tareas de alfabetización y colaborando en salud con la Fundación Apoyo Humano. Está trabajando en Buenos Aires para llevar ayuda vía República Dominicana y parte en 10 días más.
Ella nos informa que para canalizar la ayuda financiera por un circuito propio los humanistas contamos con un número de cuenta en República Dominicana. Los datos son los que siguen:
BANCO POPULAR DOMINICANO
Dirección: calle Independencia 40
JARABACOA, REPUBLICA DOMINICANA
Numero de cuenta: 757564430
Código swift BPDODOSX
Ante las preguntas sobre la suerte de los miembros del Movimiento Humanista en Haití, les informamos que seguimos sin noticias. Lo último que se sabe es lo que comunicó Petur hace unos días: “Desgraciadamente no hay más novedades de los nuestros salvo decir que nuestro amigo Moise con el cual milagrosamente pude hablar dos veces, está a salvo y activo. Ni más con el ni con los otros, ya que los teléfonos no funcionan. Moise es ahora el traductor para el equipo de rescate de Islandia”.
Una buena noticia dentro de tanto dolor.
(Un texto de Eduardo Galeano) En 1996, Eduardo Galeano publicó en Brecha -un semanario uruguayo- un artículo donde resume la historia de Haití y el sufrimiento de su pueblo a manos de los colonialistas franceses y norteamericanos. También el olvido de sus pares latinoamericanos y la injusticia que coronó sus esfuerzos más nobles, a la par que muestra los prejuicios de algunos intelectuales europeos y norteamericanos a los que se suele citar a modo de ejemplo de virtudes cívicas y profundidad de pensamiento. Es un texto terrible y bello, de una notable actualidad que nos alcanza Carlos Luciani. Se los ofrecemos en tres entregas para saborearlo mejor.
Así se expresa Galeano: ”La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.
“El voto y el veto
“Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo
Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
“Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole: Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
“La coartada demográfica
“A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema: Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
“Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado.
“En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado…. de artistas.
“En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro”.
(Continúa mañana)
