La oposición al gobierno en Argentina es una suerte de “Unión Transitoria de Empresas” (UTE) integrada por casi todos los partidos políticos. Es un arco que va desde la extrema izquierda de Jorge Altamira a la extrema derecha de Eduardo Duhalde o Mauricio Macri, pasando por un confuso espacio de centro y centro izquierda que “protagoniza” Fernando Solanas. Divididos por una competencia interna que linda el canibalismo -Duhalde, Macri, De Narváez, Solá, Carrió, Cobos, son precandidatos a presidente- tienen un solo objetivo común: el fracaso del modelo de producción y distribución equitativa que se puso en marcha en 2003  para reemplazarlo en el poder en 2011.

Es un caso interesante por su alto contenido de irracionalidad y ceguera. Pero más aun por el trágico desprecio que supone hacia un pueblo golpeado en su confianza, dolido por las decepciones y humillado por la injusticia. El caso de Eduardo Duhalde es paradigmático: en su búsqueda de quebrar al gobierno ha llegado a tirar señales  buscando la complicidad de las fuerzas armadas, reivindicando su peor pasado: ”Tenemos que parir en 2011 -dijo- un gobierno para todos los argentinos, para el que quiere a Videla (el dictador genocida) como para el que no lo quiere”.

La unión de aquel conglomerado -heterogéneo hasta el mamarracho- es la especulación electoral para la defensa de intereses sectoriales locales vinculados al sector financiero internacional y a empresas transnacionales.

En más de seis años de obstrucción  no han presentado un proyecto de gobierno y no han aportado una iniciativa interesante para mejorar la situación del pueblo que ellos mismos dejaron en la máxima pobreza. Aparecen preocupados por la “calidad institucional” y recurren a la justicia -todavía no fue depurada de elementos retrógrados- para trabar las iniciativas que puedan beneficiar a la mayoría de la población con el pretexto de que esas medidas traen  beneficio electoral para el gobierno.

El uso de las reservas monetarias que se han generado por las políticas gubernamentales desde 2003 -fue la actual oposición las que nos dejó con las arcas vacías siendo gobierno- es otro tema de controversia irracional. El poder ejecutivo tiene derecho a utilizar las reservas para crear un fondo que nos permita tener un respaldo para créditos blandos e incluso pagar los vencimientos de la  deuda externa que es legítima porque se trata de la que contrajeron los gobiernos de Alfonsín a Duhalde, pasando por Menem y De La Rúa. Muchos de los hoy capitostes de la oposición avalaron ese endeudamiento o apoyaron la licuación y legitimidad de la deuda vieja, ilegal, ilegítima e inmoral mediante el plan Bradyy la emisión de bonos (Ver “El fracaso del Plan Brady”, de Héctor Giuliano, Buenos Aires, 2000)

Las críticas opositoras aunque irrelevantes han sido magnificadas por la gran mayoría de los medios de comunicación y han logrado confundir a vastos sectores de la clase media, situación que comienza a revertir. El grupo Clarín -un conjunto de medios- está al borde del nock out técnico. Las expresiones gráficas, orales y televisivas que lo integran  han perdido audiencia y, sobre todo, anunciadores. Sus prácticas monopólicas tienen plazo de término con la nueva Ley de Comunicación y los inversores toman otros rumbos. Pero es una batalla que será dura todavía porque sus ataques revelan una intolerancia hacia el pueblo y hacia la cultura popular que no pueden disimular.

No hay que desdeñar a este conglomerado opositor, aunque se parezca mucho a una trágica  y medieval “armata Brancaleone” (Armada Brancaleone). El triunfalismo previo al de junio de 2009 evitó que se hicieran algunas cosas que podían haber cambiado favorablemente el resultado electoral y lo más sensato a futuro es trabajar con la hipótesis pesimista y, en el mejor de  los casos, ganar con exceso a perder por poquito.

Los sectores no peronistas que priorizamos los intereses de los seres humanos, de los seres de carne y hueso que nacimos en esta tierra,  apoyamos a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández de Kirchner por lo que han hecho, por lo que falta hacer -y en esto debemos colaborar señalando qué y cómo-  y para que la derecha no avance y nos imponga su cultura de muerte.

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Un comentario para “Acerca de una Contra Virulenta”

  • Victor Iñaki Esponda Fernández dice:

    Hola Luis…te pregunto lo mismo que le pregunté a Jorge D´Alesio:

    “Hola Jorge, te escribe Iñaki, humanista de Santa Rosa, La Pampa.

    Considerando tu experiencia y buscando esclarecimiento, quisiera saber tu opinión sobre lo siguiente: ¿por qué crees que este gobierno nacional no profundiza los cambios, motivo por el cual lxs humanistas no damos un apoyo incondicional sino crítico pues observamos ciertas cosas que no son de nuestro agrado? Digo, ¿no profundizan porque no tienen el suficiente apoyo para enfrentar a los monopolios?, ¿no lo hacen porque, bueno, sí, les interesa mejorar las condiciones del pueblo pero hasta cierto punto (considerando ese cierto punto como la defensa a los intereses del sector al que pertenecen)?, ¿no lo hacen porque en realidad las buenas cosas que han hecho son mecanismos de cooptación para “dormir” a la izquierda y evitar que se profundicen cambios lo cual haría que se debiliten los sectores del poder? Yo cinseramente veo que el supuesto apoyo crítico que estábamos dando se ha ido borrando y se a transformado en un apoyo incondicional, nublando así nuestra postura y capacidad críticas. Como planteo estratégico es bueno, pero en la práctica sólo damos a conocer los apoyos, o a veces -muy pocas veces- criticamos pero de forma muy tibia y no con la misma potencia que con que damos a conocer los apoyos. Otra pregunta: ¿es este gobierno el mal menor?

    En verdad preferiría charlar esto cara a cara o, al menos, por teléfono. La primera opción se complica y, con respecto a la segunda, quisiera saber si estás de acuerdo con que uno de estos días te llame. Si es así, podes pasarme tu número de flota si queres y tenes, y decirme qué horarios te quedan bien.

    Paz, fuerza y alegría.”

    En verdad Luis, estoy confundido con todo esto del gobierno nacional, de nosotrxs, de la ultra derecha, de Pino, etc., etc..

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