Nuestro amigo Hugo Ghiara, refiriéndose a un encuentro internacional de Mundo Sin Guerras y Sin Violencia, escribe “se reúne en Madrid en un momento de gran esperanza y optimismo”. Nos deja fríos. “Gran esperanza” ¿en qué? “Optimismo” ¿Por qué? La frase es el título de una nota que viene anunciada en un alerta de Google.

Intentamos razonar: que Mundo sin Guerras se reúna presencialmente en Madrid cuando se trata de una organización con miembros en muchos países, diferentes culturas y religiones, es una buena noticia, ya que hasta ahora y por la complejidad de estos encuentros sólo lo habían hecho en forma “virtual”. Lo que allí suceda repercutirá en más de cien países. Pero igualmente fuimos con cautela a leer la nota en  http://t.co/nXqGlCJ vía @AddThis

La explicación es simple, por suerte: si hace unas semanas podía verse al mundo con alguna esperanza y optimismo y hoy no hay atisbos de esas emociones vivificantes, es porque la realidad  cambia muy rápidamente. A veces, en rigor sólo amenaza cambiar; y la alegría de los editores viene de las juveniles y no violentas revueltas sociales en Egipto y en Túnez. Son previas a la lucha entre bandos o guerra civil que de hecho se ha instalado en Libia. Es anterior, también, al terremoto y tsunami que asoló Japón. ¿Tan rápido cambia todo? Así parece.

Es sabido que el terremoto no es responsabilidad de nadie, es un hecho de la naturaleza, pero éste está agravado en sus consecuencias por la torpeza humana. No hay un modo más suave de calificar a la decisión de sostener un crecimiento económico recurriendo a fuentes de energía inestable y altamente peligrosa para la gente, como la nuclear. Hay 54 usinas atómicas en un área de  377.812 kilómetros cuadrados donde viven casi 129 millones de seres humanos.  Aquí sí hay responsabilidad.

Hoy, un hombre de habla hispana que vive en Tokio decía por radio algo que da qué pensar: un ciudadano japonés  se levantó ese día viernes 11 de marzo como cualquier otro día,  con la intención de realizar sus actividades cotidianas. De repente, el piso empezó a moverse bajos sus pies con una violencia desacostumbrada -algunos cayeron a tierra- y soportó esta inestabilidad durante largos 8 minutos. Según dónde se encontrara, vio caer mampostería externa, edificios, puentes, partirse al medio longitudinalmente las carreteras; vio vehículos terrestres, aéreos y navales, casas enteras o partes de ellas, arrastrados por una masa de  agua y más, mucho más.  No queremos imaginar lo que vio que  pasaba a otras personas.

Como era de esperarse, actuó según instrucciones memorizadas desde niño en ejercicios anuales en la escuela y luego en los lugares de trabajo. Sobrevivió. A partir del fenómeno natural llegaron los rumores, porque en pocas ciudades hay energía eléctrica para ver la televisión o escuchar la radio y los medios escritos han salido con tiradas reducidas. Lo que ha ido de boca en boca ha sido el rumor de que  una radio a pilas había captado la noticia de la radiación proveniente de usinas atómicas y de traslados masivos de la población. Primero a un lugar, luego más lejos. A la catástrofe natural había sobrevenido la tragedia humana.

Reflexionemos: en un lugar de este planeta hay casi 129 millones de personas sufriendo día a día privaciones físicas y actuando como autómatas en medio de dudas existenciales, de rumores, de desinformación, de dolor por la muerte cercana o lejana pero nunca ajena. Habrá que ver cuántos psiquismos sobreviven íntegros a tanta presión.

Por cierto, no creemos en el alarmismo de los medios de comunicación franceses que hoy utilizan palabras como “Apocalipsis”, pero haciendo un repaso por los diferentes medios se advierte que todos tienen la impresión de que no son confiables las noticias que llegan de Japón.

Tampoco compartimos ese paternalismo que muchas veces es pretexto para atenuar cuando no diluir responsabilidades. Más bien nos parece que aparte de lamentar este suceso hay que ayudar en lo posible a quienes lo necesitan. Pero, además y sobre todo, hay que reflexionar acerca del uso de la energía atómica. Porque más allá de los usos medicinales, todas las demás aplicaciones tienen riesgos muy altos, haya o no haya peligros de terremotos. También para pensar un ratito en la información que ofrecen los medios, empeñados en vender espectáculos patéticos.

En el caso de Mundo Sin Guerras y Sin Violencia, el foco de la reunión han sido las imágenes de futuro, que se construyen sobre lo hecho durante la Marcha Mundial de 2009 y que pueden inspirar el crecimiento de la organización por todo el mundo. En esto sí es posible depositar esperanza y tener optimismo.

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3 comentarios para “Japón ¿Y los Seres Humanos?”

  • Cristina Vergara dice:

    Gracias, Luis, por tus reflexiones, y sobre todo, por lo que analizás acerca del accionar de los medios. Siempre el discurso es en favor de las posturas que se sustentan según se embanderen en un bando, nunca lo será en favor de la vida o las reales necesidades de los “sucedidos”… al menos en los medios que ya conocemos!

  • Hola! Yo no estoy tan seguro de que la energía nuclear sea tan peligrosa como para no usarla.
    Hoy día el ser humano requiere de cantidades de energía que tienen que ser generadas de alguna manera. Ya no hay muchos rios libres como para hacer represas, no se puede seguir quemando petróleo y carbón en las usinas termoeléctricas. La energía solar es cara e impracticable a nivel industrial, y la eólica lo mismo. La energía nuclear es una opción accesible y los riesgos pueden ser controlados.
    Por supuesto que no está bueno construir usinas nucleares en lugares propensos a terremotos o tsunamis, pero en la historia de la energía nuclear comercial ha habido pocos casos terribles: Chernobyl, Three Miles Island, y ahora Japón.
    La energía nuclear ha matado menos gente que los automóviles. ¡Prohibamos los automóviles antes que las usinas nucleares!
    Menos gente que los accidentes aéreos: ¡Prohibamos los aviones, si es por cantidad de muertos!
    Por cierto los desastres nucleares son muy vistosos, pero no verlos en el contexto puede llevar a conclusiones erradas.
    Cualquier actividad humana está sujeta a riesgo, no existe la “seguridad total”.
    Por ahora no veo otra opción para la generación limpia de energía…

  • Expando un poco mas porque he recibido mails a mi comentario anterior:
    Las 2 alternativas que hay hoy en día a la energía nuclear son: represas hidroeléctricas, o generación por quema de combustible.

    Las primeras producen inmensos daños ecológicos al inundar cientos de kilometros cuadrados de superficie, y desbalancear el nivel de los rios. El impacto ecológico y humano es muy grande, por eso ultimamente ya no se hacen represas. Ecosistemas enteros son borrados de un plumazo donde estará el espejo de agua, y otros mas son afectados por la modificación del régimen fluvial río abajo.

    Las segundas provocan emisiones monstruosas de CO2 (dióxido de carbono) que provocan todo tipo de reacciones en el clima (como el calentamiento global), y tambien emisiones de azufre y otras cosas mas venenosas que traen mezclados los hidrocarburos. Aparte de que el carbón y el petroleo que se queman en ese tipo de usinas se van a acabar mas pronto que tarde.

    La energía nuclear solo produce los desechos radioactivos, que bien tratados si bien siguen siendo peligrosos, están acotados por un tiempo seguro. Se estima que los contenedores terrestres tienen una duración de 100 años mínimo. Yo creo que antes de 100 años habremos encontrado otra solucion para esos desechos, o tal vez los mandemos al espacio. Tirarlos al mar es una barbaridad (parece que se hizo, no se si se seguirá haciendo pero debe detenerse).

    En fin, no sé que pensar. No afirmo que sea 100% así, pero me conformo conque se genere la duda y se estudie seriamente el tema (nosotros, los humanistas) dejando de lado los prejuicios y los miedos profundamente instintivos que la radiactividad nos dispara a los humanos. Habria que ver qué nos conviene como especie.
    A lo mejor tenemos que vencer ese miedo, como alguna vez vencimos el miedo instintivo al fuego…
    Tal vez con el lema “no tenga miedo, tenga cuidado” se pueda hacer un buen uso de esa energía.

    Por otro lado lo mejor seria desarrollar la fusión nuclear (bastante mas limpia que la fision), pero parece que todavia estamos lejos…

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