Buen Cine en España

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Anoche fue la presentación a la crítica de la película “Celda 211″, en Madrid, España. Pero, en los momentos previos, la entrada del cine Capitol en la Gran Vía, parecía la peatonal de la Córdoba de  Argentina: predominaba ese  particular acento de los cordobeses en una barra bullanguera de amigos que le hacían “el aguante” a otro.

El cine Capitol es una de las pocas salas grandes que quedan en Madrid, con un aforo de 1400 butacas ubicadas entre el patio y en dos bandejas, que se llenaron a tope. No hubo protocolo, los actores y el director estuvieron apenas un momento en el escenario como para certificar su presencia y recibir un aplauso de bienvenida.

Cuando las primeras imágenes surgieron desde el fondo de la pantalla, el público enmudeció y tuvimos el anticipo de lo que sería una constante: la película  mandaba, se imponía. Estábamos en manos de Daniel Monzón y el demiurgo nos haría recorrer una amplia gama de emociones violentas y una ventanita de ternura aportada por Marta Etura.

“Celda 211″ es una buena película de género. Cuenta la historia de Juan Oliver (Alberto Ammann, debutante) un guardia cárcel que en su primer día de trabajo se ve envuelto en un motín y se hace pasar por preso en un  desesperado intento por sobrevivir. A partir de allí se irá acercando a la realidad de los presos, consolidará una difícil relación con “Malamadre” (Luis Tosar, dos Goyas) que derivará en una amistad. Juan, un hombre decente, se desayuna de las trapacerías y complicidades de los guardias con  algunos presos,  aprende  y padece  abusos y advierte que la moral de la cárcel no es mucho peor que la del sistema.

El drama individual predomina sobre lo social -aunque la sociedad es enjuiciada- y tiene una aproximación a la  tragedia clásica: el destino se impone. El buen hombre medio que encarna Juan se transforma en una fiera por obra del entorno carcelario; las traiciones y la brutalidad de sus colegas uniformados; y la sinuosidad de la política. Pero, como dijo Monzón en un corrillo, es la condición humana la que sale mal parada en esta ficción.

Excelente trabajo de todos los actores, con un sobresaliente para la actuación de Luis Tosar, candidato de la crítica al tercer Goya y para la dirección de Daniel Monzón, que  ha manejado cámaras y conjuntos humanos con una destreza que no le impidió centrarse en el drama individual de los personajes medulares. Muy bueno el trabajo de Alberto Ammann, interpretando un personaje complejo y cambiante que va madurando con la trama de la película. Es de destacar la labor de las cámaras certificando que las imágenes no son simples ilustraciones de la historia sino que son la historia misma en muchos pasajes, como al comienzo del filme. El guión, por cierto, una genial adaptación de un libro de Francisco Pérez Gandul, profundo y con más teñido moral. En síntesis, una muestra de buen cine.

Esa frase nos recuerda algo que leímos: “Gracias por hacer buen cine en España”. Así comienza una breve nota de Pilar Cámara referida al Foro de Cine que Gaceta Universitaria organizó el 29 de octubre  en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Anoche, tras la presentación de la película, gente del cine y el espectáculo, los amigos de los actores y mucho público se reunió en un bar vecino para conocer más de cerca a los protagonistas y vivir la satisfacción de un buen producto cinematográfico.

Autógrafos, enhorabuenas, muchas fotos y algún que otro suspiro después de cruzar  palabras con los protagonistas -estuvieron todos- cerraron una “avant premier” que dejó conformes a los asistentes. Lo que no es poco decir.

Hoy, viernes 6, la película se estrenó en los principales cines de Madrid. Ahora, la palabra y el juicio final la tiene “el soberano”, como llaman en Madrid tanto al pueblo como al público.