La Muerte de Osama Bin Laden

El periodista y sociólogo David Armano dio la noticia con estas palabras: “Barack Obama, al final de una semana marcada por las controvertidas objeciones a su nacionalidad, anunció a las 23.30 horas de ayer la muerte del terrorista más buscado, el árabe Osama Bin Laden”

Yolanda Monge, de El País, relataba la “previa” de esta forma: “En pocas ocasiones -yo desde luego no recuerdo ninguna-, la Casa Blanca ha movilizado a los periodistas que cubren al presidente para decirles que acudieran a sus puestos de trabajo o que estuvieran atentos a las receptores de televisión porque Barack Obama se disponía a hacer un anuncio importante a la nación. (…)

“Así fue. Pasadas las once y media de la noche, el presidente comparecía por fin ante la prensa en la Casa Blanca para tener otro de sus momentos históricos. Afuera, más de 25.000 personas se congregaban junto a la valla de la residencia presidencial para celebrar la muerte que todavía no había sido anunciada oficialmente. “Hoy se ha hecho justicia”, dijo el presidente. Una operación de Estados Unidos ha acabado con la vida de Osama Bin Laden en Pakistán.

(…) ”El anuncio de la captura y muerte de Bin Laden coincidía en el tiempo con el aniversario del famoso discurso de “misión cumplida” ejercido por George W. Bush a bordo del portaviones Abraham Lincoln (¿Recuerdan?“El tirano ha caído, Irak es libre”) el 1 de mayo de 2003. Ocho años después, Estados Unidos tiene la cabeza del hombre más odiado y buscado del país. La gran pregunta que toca hacerse ahora es si el cadáver del enemigo público número uno será mostrado”.

Como ya sabemos, esto último no ha ocurrido ni ocurrirá porque se anunció que hicieron desaparecer el cuerpo de modo irrecuperable.

El discurso al que se refiere Monge fue el de G.  W. Bush atribuyéndose la victoria de EE.UU. sobre el Irak de Saddam Hussein. El aval que se le dio a su triunfalismo pasó a ser discutible con el tiempo. Hasta hoy, siguen como país invasor junto a  sus aliados y las tropas estacionadas en aquel lugar  sufren hostigamientos que causan bajas crecientes. Recordemos  que el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y otros líderes mundiales cuestionaron la legalidad de la guerra, a tal punto que la credibilidad de los hombres de Washington  comenzó a verse seriamente cuestionada. Y así sigue. ¿Habrá una vinculación ante el efecto inmediato y el posterior de ambos discursos? No lo sabemos.

La primera cita de esta nota -de David Armano- no hace alusión a las discusiones sobre la nacionalidad del actual presidente de modo gratuito. Llama la atención sobre lo mal que la viene pasando el presidente en la política doméstica y destaca, sin subrayarlo, que esta vez Barack Obama se apuntó una victoria decisiva. La mayor posible, pensamos nosotros.

Las palabras de Obama comenzaron así: “Esta noche puedo anunciar al pueblo estadounidense y al mundo que Estados Unidos condujo una operación que acabó con Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, y el terrorista responsable del asesinato de miles de hombres inocentes, mujeres y niños”.

La noticia de la desaparición del  mayor terrorista produce alivio, sin duda, en todos quienes condenamos la violencia;  pero  hubiéramos preferido que lo detuvieran y juzgaran y nos preguntamos si la organización Al Qaeda continuará actuando…en fin, varias cosas más sobre las que volveremos en otro momento.

Sobre el final el presidente y aspirante a la re-elección dejó claro que quería para sí todos los honores: “Hoy, bajo mi dirección, Estados Unidos lanzó una operación contra el complejo en Abotagad, Pakistán. Un pequeño grupo de estadounidenses llevó a cabo la operación con extraordinaria valentía y destreza. Ningún estadounidense resultó dañado. Procuraron evitar víctimas civiles. Tras un tiroteo, mataron a Osama Bin Laden y se hicieron cargo de su cadáver”.

La noticia echó tierra también sobre los errores reiterados de EE.UU. y la OTAN en Libia, en particular el asesinato del hijo y seis nietitos del dictador Khadafi, personaje controvertido pero actualmente inofensivo para el pueblo estadounidense.

Curiosamente, el crédito que se da a las palabras de Obama por parte de sus detractores tiene que ver con el enorme riesgo que corre “si no fuese verdad”. “No pueden arriesgarse a una mentira de esta magnitud, ya casi no tienen credibilidad, sería muy grave” dicen.

Un acuerdo con el antiguo socio para que desaparezca, una muerte lejana que esperaba el momento oportuno para hacerse pública o cualquier otra variante parece imposible de imaginar. Pero quedan dudas.