Preso de una confusión

Esta vez es un relato en primera persona porque lo amerita el asunto que quiero compartir con ustedes.

Desde hace meses -pero en crecimiento los últimos días- un par de actores de cine me están creando problemas de identidad. Me refiero a Luis Tosar y Alberto Ammann, protagonistas de la película “Celda 211” pronta a estrenarse en España donde fue rodada.

Ocurre que tengo un alerta de Google que me avisa de referencias a mi nombre, lo que me permite estar al tanto de notas publicadas en diferentes países por diferentes medios  -soy periodista “free lance”- y así perseguir el pago. El alerta es para Luis Alberto Ammann y a cada momento recibo uno que corresponde, en realidad, a cada uno de los mencionados. Ejemplo: Alerta de Blogs de Google para: Luis Ammann. “Celda 211″ es la adaptación de la novela homónima de Francisco Pérez Gandul y la protagonizan Alberto Ammann, Luis Tosar, Antonio Resines, Carlos Bardem, Vicente Romero, Marta Etura y …. Como ven, no exagero.

Es que “Celda 211”, la nueva película de Daniel Monzón (El corazón del guerrero, El robo más grande jamás contado y La caja Kovak), se ha presentado con suceso en varios Festivales -Venecia, Toronto, Sitges, Orense- y se estrena al público en España este viernes 6 de noviembre. De modo que están agitadas las aguas en el mundo del espectáculo y los comentarios son muy buenos.

Nada más que como muestra van algunos títulos y sus bajadas:   Para “Ideal.es” Celda 211 es un «grandísimo thriller»./ “Público”, uno de los principales diarios de Madrid apunta:“Celda 211, un emocionante thriller carcelario con un imponente Luis Tosar en el papel de Malamadre y el descubrimiento como actor del joven Alberto Ammann./ “La Vanguardia” titula”Luis Tosar encabeza un motín carcelario en ‘Celda 211′ de Daniel Monzón(…) “la película está calando en el público, tras los recibimientos en los festivales de Venecia, Toronto y Sitges./ “El Heraldo” de Soria es descriptivo: “Celda 211, un thriller que encierra la parábola social de la cárcel como reflejo de la realidad”. “El pulso del mejor cine de acción aderezado con un aroma de “tragedia clásica”, al representar a “una persona normal y feliz, con una vida plena, aplastada por la rueda de la fortuna./ “El Mundo. es” en la sección cultura opina: Monzón que “lo que emociona al público de esta historia es, justamente, cómo una persona -la que interpreta Ammann, el novel funcionario Juan Oliver- acaba viviendo un viaje vital intensísimo por lo que pasa en la cárcel y la particular amistad que mantendrá con Malamadre”./ El cronista de “Las Horas Perdidas” adelanta a los espectadores: “van a salir muy contentos tras ver esta película. Contentos de verdad por haber visto una muy buena peli. Y así siguiendo.

“Calle 20”//: Monzón “se ha descolgado con un filme poderoso (presentado en Venecia y Sitges), profundo y turbador sobre un motín carcelario que, además de entretener, nos deja una sensación de obra mayor que sorprende y apasiona. La revista “Nueva Cultura” agrega dos sentencias: “Tensión que crece entre rejas” y “crónica de un motín carcelario” donde  “cada fotograma es un puñetazo”. Para finalizar: “Daniel Monzón realiza su mejor película y nos deja sin respiro”.

En cuanto a los actores, a uno lo conozco tanto como se puede conocer a otro ser humano: Alberto es hijo de Nélida Rey y mío. El otro, es un gallego grande en la escena y en la vida a quien aprecio por sus trabajos y, a través de Alberto, como persona. Pero no son los únicos a elogiar, en tren de ser justos: el director Daniel Monzón ha sabido llevar a buen puerto tanto a un actor primerizo como a un peso pesado (carga dos  Goyas por “Los lunes al sol” y “Te doy mis ojos”) y, por si fuera poco, a un conjunto de personas y personajes pobladores verdaderos de las cárceles. Por último, el toque de ternura y belleza lo pone la dulce Marta Etura.

Por ellos, Nélida y yo nos vinimos desde Buenos Aires a echarle un ojo a esta peli y a ver cómo va nuestro Alberto con su vida de actor. Que, al fin y al cabo, nosotros también actuamos en el papel de padres. Pero  en otra película: la de la vida  real.