La marcha Mundial, Crónicas de Viaje- Por Tony Robinson, primera parte.
«Hoy fue un día interesante por 2 razones. La primera fue el hecho de que íbamos a ir a Kosovo para reunirnos con activistas por la paz y no-violencia en Pristina. Kosovo tuvo una guerra hace menos de 10 años. La segunda, fue la ridícula situación creada por las guerras balcánicas respecto de las fronteras. La tercera fue una discusión sobre el nombre “Macedonia”, en el autobús.
«El primer encuentro con el control fronterizo fue cuando tratamos de pasar de Macedonia a Kosovo. Nos acompañaban amigos de Macedonia que habían organizado nuestros 2 fantásticos días de evento. Djoko y Dean venían con nosotros para despedirse. Así que, por supuesto, en la frontera nos bajamos del autobús y empezamos a abrazarnos y tomar fotos. Todo iba muy bien hasta que se acercó un guardia fronterizo y nos dijo que no se nos permitía sacar fotos allí por razones de seguridad! Ahora bien, imaginen esta escena: estamos en una carretera, a un lado hay árboles y colinas y árboles y colinas al otro lado. No hay edificios militares, ni ciudades importantes, ni puentes de importancia estratégica, nada más que una oficinita y el cruce de la frontera. Pero el tipo de seguridad me dice que no podemos filmar ni tomar fotos. Después de largas negociaciones, Djoko consigue que se calmen y que podamos seguir filmando, tomando fotos y despidiéndonos. Este es otro ejemplo de una norma establecida por las autoridades para intimar a la gente y hacerles sentir que las está controlando.
«Pongamos esto en contexto. Antes de 1987 uno podría moverse de un extremo de Yugoslavia (Macedonia) al otro (Eslovenia) sin pasaporte y el pasaporte Yugoslavo era respetado por la comunidad internacional y sus ciudadanos podían desplazarse libremente. Ahora, 20 años después, se necesita pasaporte para ir a visitar amigos en la ciudad vecina, si es que ésta quedó del otro lado de la frontera. Los ciudadanos de la mayoría de los países de la antigua Yugoslavia necesitan visa para ir al exterior y en muchos caso la visa no se otorga.
«Y se pone más absurdo. Tomemos el caso de Kosovo. Kosovo declaró su independencia de Serbia y está reconocido por unos 60 países de la comunidad internacional. Serbia no lo ha reconocido porque todo lo que se refiere a la identidad serbia tiene que ver con Kosovo. Los acontecimientos más importantes de la historia serbia, los aspectos más importantes de su literatura y cultura, están todos allí, en Kosovo, de manera que para los serbios, el reconocimiento de la independencia de Kosovo es como si les arrancaran el corazón. Así es que la situación con las fronteras es complicada.
«La próxima ciudad después de Pristina es Belgrado y para llegar hasta allí la ruta más directa es seguir hacia el norte, por Kosovo, y cruzar directamente a Serbia. Sin embargo, cuando cruzamos la frontera en Kosovo las autoridades tomaron todos nuestros pasaportes y los sellaron con “República de Kosovo”, cosa que no nos ayuda. Hace 20 años que viajo por Europa y esta es la primera vez que un país europeo me sella el pasaporte. Es un patético ejercicio de afirmación de la identidad nacional y lo hacen para molestar a los serbios. Este sello significa que no podemos ir hacia el norte para entrar en Serbia porque si llegamos al cruce a Serbia, los serbios dirán que tenemos un sello de un país que ellos no reconocen y que hemos entrado a Serbia ilegalmente. Evidentemente esto podría representar un gran lío para nosotros. Así que la única solución es tomar un desvío de muchas horas, volver a Macedonia y entrar a Serbia por la frontera entre Macedonia y Serbia. Es una locura.
De modo que en el lapso de 12 horas nos revisaron el pasaporte 3 veces, cada vez con una demora de aproximadamente 1 hora.