Durante el Foro Social Mundial celebrado en la capital senegalesa -7 al 12 de febrero- un grupo de marroquíes intentó evitar la celebración de un taller sobre la lucha y el activismo de la mujer saharaui bajo la ocupación marroquí y en el exilio. No lo lograron y la verdad se ha conocido parcialmente desde la sala anfiteatro de la facultad de ciencias y tecnología de la Universidad Chikh Anta Diop en la voz de esas valientes señoras.

“Durante el taller -explica un comunicado de la Representación Saharaui en el Foro- se han presentado varios desgarradores testimonios de mujeres que han sufrido en su propia piel o en la de un familiar la represión a la que es sometido el pueblo saharaui casi a diario en las zonas ocupadas del Sahara Occidental”.

En la conferencia se ha abordado esa realidad y se han podido escuchar testimonios como el de Leila Leili que ha contado su desaparición forzada y las torturas que ha sufrido durante su secuestro y posteriormente. Nhbuha Lehlifi, miembro del Comité de las Madres de los 15 Secuestrados Saharauis el 25 de Diciembre de 2005 y hermana de dos de estos desaparecidos, ha relatado los sufrimientos y la impotencia de su grupo que sigue sin conocer el destino de sus familiares. El testimonio más impresionante ha sido el de Djamila Sidahmed, hermana de Said Sidahmed, muerto por dos disparos de las fuerzas marroquíes tras el desmantelamiento de Gdeim Izic y cuyo cuerpo aún yace en la morgue del hospital de El Aaiún a pesar de las reclamaciones de Djamila y su familia para poder enterrarlo.

La encargada de Relaciones Internacionales de la Unión de Mujeres Saharauis (UNMS), Suelma Beiruk, ha resaltado la evolución de la doble lucha por la equidad y por la liberación de su pueblo en las duras condiciones del exilio, destacando el apoyo que reciben de las organizaciones internacionales. Por su parte, María Rosario Arrizabalaga, ha explicado la importancia del apoyo mutuo entre mujeres de distintas realidades para conseguir la equidad de género en todo el mundo.

A pesar de la tensión y de algunos intentos de impedir el acto, el debate final permitió escuchar opiniones diversas y encontradas sobre la cuestión saharaui. Cabe destacar el llamamiento realizado por una observadora recientemente expulsada del Sáhara Occiedental a favor de Hayat Rguibi y Enguía El Haowesi, dos jóvenes que han denunciado haber sido secuestradas, violadas y arrojadas desnudas al desierto y que actualmente están presas en la cárcel negra de El Aaiún.

Lo sucedido en el Foro no es muy distinto de todo lo que ocurre con el pueblo Saharaui: Marruecos y España pretenden volverlos invisibles para no enfrentar la realidad de un incumplimiento continuo de las resoluciones de las Naciones Unidas. El pueblo expulsado de su territorio en el Sahara Occidental -habitan campamentos de refugiados en Argelia- o el que vive silenciado bajo dominio marroquí quiere ser escuchado y recuperar su territorio. Tienen derecho.