Ayer y el día anterior hemos informado sobre el comienzo de acciones tendientes a informar sobre la situación que vive Guinea Ecuatorial bajo el régimen tiránico de Teodoro Obiang. Particularmente hicimos centro en una huela de hambre comenzada por el escritor ecuatoguineano Juan Tomás Ávila Laurel. Aunque lamentamos una actitud -visible en los textos- de “pedir” que el problema lo solucionen los países poderosos que negocian con la dictadura, celebramos el comienzo de una campaña que podía atraer la atención mundial sobre una “tiranía silenciada”. La noticia que llega hoy es ambivalente.
Según los cables de esta tarde, Ávila Laurel ha abandonado la huelga de hambre que mantenía desde el pasado viernes.
“Durante un acto público en Barcelona -cuenta Europa Press- Ávila anunció este mediodía su intención de dejar «esta batalla» para «emprender otra». Pero no lo dijo él mismo. Lo informó Guin Guin Bali, el grupo de apoyo al escritor.
“Un representante de la formación opositora Convergencia para la Democracia Social (CPDS), Wenceslao Mansogo, declaró a Europa Press que la Embajada española en Malabo ha podido tener «algo que ver» con su salida de Guinea Ecuatorial, ya que «no le gustaba la huelga de hambre, sobre todo teniendo en cuenta que el escritor trabajaba para el Centro Cultural Español».
Lo peor de esta situación que aún no puede evaluarse con imparcialidad es que la declaración de Mansogo es probable aunque seguramente no será la única causa de ese efecto. Por ahora no se puede hacer hincapié en “el abandono” de la huelga de hambre y, tampoco, sobre las nuevas formas de lucha que adoptará Ávila Laurel y el grupo opositor para alertar al mundo sobre la situación de Guinea Ecuatorial. De todos modos, ya la piedra se ha echado a rodar.